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Detrás de la sombra: ¿Por qué escribo este blog?

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Cuesta mucho reconocer las propias miserias, vivir con miedo, sentirte extraña en tu mundo habitual. Cuando eso ocurre te sientes solo/a y empieza un camino sin retorno, el duro camino de crecer y hacerse responsable de uno/a mismo/a. Para mi, mi mundo, mi forma de percibirme a mi misma y a mi entorno se desmoronó y me perdí, me perdí en dudas, miedos, incertidumbres, frustraciones. De repente ya no me servían las herramientas de siempre, ya no me satisfacían las oportunidades de mi entorno, no sabía si había cambiado yo o si el entorno se había vuelto loco. Mi primera reacción fue negar cualquier cambio en mi y buscar responsables fuera, culpar al mundo, al destino, enfadarme y entristecerme. La vida se me volvió injusta, la mala suerte me parecía una buena aliada. Las cosas no salían como yo quería, no lograba los resultados que quería y echaba la culpa de todo al mundo, a mi entorno. Sufría más de la cuenta, a veces era la sensación de caminar en círculo, otras veces me sentía caminando en un laberinto, recorriendo caminos todos iguales, para llegar a una pared sin puerta.

Cada paso y cada momento me llevaban a un pozo cada vez más profundo y desangelado. Me sentía perdida como persona, había cambiado, ya no era la Ana de antes, pero no encontraba otra Ana nueva, capaz de continuar el nuevo camino, más duro de transitar.

Y así, buceando en mi interior, sufriendo lo necesario, siendo incapaz de aprender unas veces, perdiéndome para volverme a encontrar otras y despojándome de muchas cosas, llegué a lo que soy ahora: una persona en continuo aprendizaje, que sigue sufriendo a menudo más de lo que me gustaría, pero desde un conocimiento distinto, un poco más cerca de mi, más responsable de mi y de mi circunstancia. He aprendido muchas cosas en este camino que emprendí hace más de 10 años y aunque a veces me bloqueo, me canso, me abandono y me olvido por un rato de lo que aprendí, ahora sé que sólo yo me puedo permitir avanzar, y que los recursos no son escasos en mi, sino en los estados de ánimo a los que me aferro. Ahora aunque me quede mucho por aprender (y sufrir) lo hago desde la consciencia de que no hay lugar más seguro que el interior de uno/a mismo/a

Me alegrará compartir con todas aquellas personas que me lean y me sigan, mi experiencia de crecimiento personal y espiritual, la que viví, la que vivo y la que viviré. Deseo compartir abundancia, aprendizaje, saberes, inquietudes, que salen de lo más profundo del alma.

Mis luchas, mis miedos, mis trabas, mis retrocesos, mis descubrimientos, mis felicidades.

Un juego impecable de luces y colores, asomando entre las sombras…